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domingo, 30 de septiembre de 2012

En manos de Dios

Cuando todas las fuerzas se agotan, tal vez sea momento de rendirse; tal vez sea momento de arriesgar.
Dicen que la llave de Dios es la obediencia y hace algunos años opté por esta llave, opté por ser feliz.


El evangelio de hoy me hizo comprender que lo que no te acerca a Dios, es mejor perderlo.

Comprendo que el camino hacia Dios tiene el espacio tan angosto que sólo entra una persona, los terceros sobramos, el encuetro es personal y sobretodo es eterno, no temporal!

Lo que más comprendo, es que en manos de Dios soy feliz, esto lo sé porque lo he experimentado hasta llorar de felicidad, y me quedo en esas manos!