Ciertamente alguna vez me dijeron que las palabras se deben pensar antes de decirlas, porque a veces llevan como valor agregado un toque de veneno, ese veneno llamado orgullo; el cual puede ser apagado muchas veces con pedir "PERDÓN".
Cuánto nos cuesta pedir perdón?... es sólo una palabra, una palabra cargada de consecuencias, como sentirnos humillados, frágiles y pequeños; pero no neguemos que nos quita un peso de encima el hacerlo.
Ayer una persona cercana, me decía: "¡Me siento mal por haberle pedido perdón, no todo fue culpa mía, ahora él pensará que él tiene la razón!"
La respuesta es la sgte:
1- El pedir perdón agrada a Dios.
2- Jamás sentirte en error por pedir perdón.
3- Al pedir perdón, enseñas a los demás a hacerlo.
4- Si logras pedir perdón, también logras tener un corazón sin cargas negativas.
5- Aprendamos a aceptar las disculpas de otros, sin enorgullecernos por ello, sino, recibirlo con humildad, entendiendo que no fue fácil para aquella persona hacerlo y tomándolo como una lección de amor.
El perdón tiene que pedirse de corazón y darlo de corazón.
:)
Bendiciones muak muak!
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